El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó que las tarifas de gas y electricidad iniciarán un proceso de actualización mensual que se ubicará por encima del índice de inflación. Esta medida se enmarca en un nuevo esquema de recomposición tarifaria diseñado para aplanar los cuadros de pago, buscando que los usuarios no enfrenten facturas desproporcionadas durante los meses de mayor demanda estacional. Según el titular de Hacienda, la intención es otorgar previsibilidad al presupuesto familiar y terminar con la volatilidad que históricamente afectaba a los consumidores entre el verano y el invierno.
Bajo este nuevo sistema, la administración nacional decidió modificar la distribución de los costos para que los sectores de mayores ingresos y los grandes contribuyentes paguen el precio pleno del servicio, eliminando los subsidios que recibían anteriormente. En contraste, Caputo subrayó que los usuarios categorizados como N2 y N3, que representan a los hogares de ingresos bajos y medios, mantendrán una asistencia estatal significativa para amortiguar el impacto de los incrementos. La lógica detrás de este ajuste es que, al elevar la base en meses de bajo consumo, se logre que los aumentos en junio o julio sean considerablemente menores a los proyectados originalmente.
En términos prácticos, la Secretaría de Energía ya estableció los primeros movimientos para el mes de febrero, donde la electricidad subirá un promedio del 3,59% en el AMBA, mientras que el gas tendrá un incremento del 16,86% a nivel nacional. Esta suba más pronunciada en el gas responde a la implementación de un precio unificado y fijo para todo el año, lo que genera un impacto inicial fuerte pero garantiza estabilidad en los meses de frío intenso. El cálculo de estas actualizaciones se regirá por una fórmula que combina el Índice de Precios al Consumidor y el Índice de Precios Internos al por Mayor, asegurando que el sistema se mantenga alineado con los costos de generación y distribución.
























































