El panorama del Grupo D se aclaró por completo tras la victoria de Universidad Católica de Chile por 2 a 0 ante Barcelona de Ecuador. Este resultado dejó a Boca Juniors en una posición límite pero con el destino en sus propias manos. El Xeneize dependerá de sí mismo en la última jornada de la fase de grupos, donde estará obligado a sumar de a tres como local frente al conjunto chileno para sellar su boleto a la próxima instancia.

El escenario para el equipo conducido por Claudio Úbeda es directo: si derrota a Universidad Católica en Buenos Aires, alcanzará los 10 puntos y asegurará su pasaje a los octavos de final. La ventaja corre por cuenta del nuevo criterio de desempate de la Conmebol, conocido como desempate olímpico, que prioriza los resultados entre los equipos igualados antes que la diferencia de gol general. Al haber ganado 2 a 1 en el partido de ida en Chile, una nueva victoria xeneize ante la Católica lo ubicará automáticamente por encima de su rival en la tabla.
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El margen de error es nulo, ya que un empate o una derrota dejará a Boca en el tercer puesto, lo que significará la eliminación de la Libertadores y la obligación de jugar los 16avos de final de la Copa Sudamericana. Sin embargo, el panorama también abre una ventana de máxima ilusión, ya que el club de la Ribera todavía conserva chances de clasificar como líder del grupo. Para que esto ocurra, además de cumplir con su tarea y vencer a los chilenos, deberá esperar que el ya eliminado Barcelona de Ecuador logre restarle puntos a Cruzeiro en el otro encuentro de la zona.




















































