El gobernador Rogelio Frigerio ha manifestado públicamente en los últimos días su intención de eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el ámbito provincial, esgrimiendo como principal fundamento el ahorro de recursos del Estado. Al respecto, el Frente Entrerriano Federal (FEF) considera necesario señalar una contradicción que no debería pasarse por alto: esa misma lógica de austeridad debería aplicarse con consistencia a todas las decisiones electorales que se tomen de aquí en más.
En primer lugar, cabe recordar que el nuevo Código Electoral, sancionado a fines de 2024 e impulsado por el propio oficialismo —y aprobado en ambas cámaras de la Legislatura provincial— mantuvo las PASO vigentes. El Frente Entrerriano Federal acompañó entonces esa reforma política, entendiendo sin mezquindades que era lo mejor para los entrerrianos. Que ahora se plantee la eliminación de las PASO sobre la base del argumento económico genera, cuanto menos, una pregunta legítima: ¿por qué no se planteó esa supresión durante el debate del nuevo Código, cuando había oportunidad institucional para hacerlo?.
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Pero hay una segunda pregunta que se vuelve ineludible frente al rumbo que parecería estar tomando la gestión provincial. Si el gobierno fundamenta la eliminación de las PASO en la necesidad de no gastar recursos que Entre Ríos no tendría, ¿cómo se justificaría entonces un eventual desdoblamiento de las elecciones provinciales respecto del calendario nacional?.
Organizar comicios en una fecha separada de los de la Nación implicaría afrontar los costos de un proceso electoral completo: logística, fiscalización, escrutinio, movilización de autoridades de mesa, impresión de material y toda la estructura operativa que un acto eleccionario demanda. Ese gasto recaería íntegramente sobre las arcas de la provincia. El ahorro que se invocaría para suprimir las PASO contrastaría entonces, de manera difícil de explicar, con el gasto adicional que significaría un desdoblamiento.
El Frente Entrerriano Federal no desconoce que hasta el momento no ha habido ningún anuncio oficial sobre el desdoblamiento de las elecciones provinciales. Pero la advertencia es oportuna precisamente antes de que esa decisión se tome. Si la premisa del gobierno es la austeridad, debe ser consecuente con ella en todas sus decisiones. No sería admisible que el ahorro sea el argumento para suprimir instancias democráticas y, al mismo tiempo, se avance en una reforma del calendario electoral que le imponga un costo adicional e innecesario a los entrerrianos.
La coherencia no es un detalle menor en la gestión pública. Es la condición mínima de credibilidad de cualquier argumento. Y los entrerrianos tienen derecho a saber si las decisiones que se toman en materia electoral responden a criterios institucionales genuinos o a cálculos de conveniencia política.



















































