La derrota de Boca frente a Barcelona de Guayaquil encendió las alarmas en el mundo xeneize y dejó al Grupo D de la Copa Libertadores 2026 en una situación de extrema paridad. El conjunto dirigido por Claudio Úbeda no pudo hacer pie tras el último traspié en Brasil y terminó cediendo puntos vitales ante un rival ecuatoriano que, hasta esta jornada, llegaba sin unidades en el certamen. Este resultado imprevisto rompió con la tranquilidad que buscaba el equipo argentino y estiró el suspenso sobre su futuro en la competencia continental.

Tras el cierre de esta cuarta fecha, la tabla de posiciones muestra una pelea cuerpo a cuerpo donde Universidad Católica, Boca y Cruzeiro aparecen igualados con 6 puntos, repartiéndose los primeros lugares por criterios de desempate. Un escalón más abajo quedó Barcelona con 3 unidades, manteniendo aún esperanzas matemáticas. Este escenario obliga al Xeneize a no dejar margen para el error, ya que cualquier tropiezo en el tramo final podría dejarlo fuera de los octavos de final en una zona que se volvió impredecible.

El camino hacia la clasificación para Boca es claro pero exigente: necesita sumar la mayor cantidad de puntos posibles en los dos partidos que restan para no depender de otros resultados. La gran ventaja para el equipo de Úbeda es que definirá su suerte íntegramente en condición de local. El primer desafío será una verdadera final ante Cruzeiro el próximo martes 19 de mayo, mientras que el cierre de la fase de grupos tendrá lugar el jueves 28 ante Universidad Católica, ambos encuentros programados en una Bombonera que promete ser una caldera para asegurar el pase de ronda.

















































