El sector productivo de Entre Ríos presenta un escenario de resiliencia para el maíz de segunda y tardío, con una superficie estimada en 20.000 hectáreas. De acuerdo al Informe Semanal N° 1216 del SIBER, el panorama general es mayoritariamente positivo: el 74% del cultivo se clasifica en categorías de buena a muy buena. Esta situación favorable se concentra principalmente en los lotes que fueron sembrados en fechas tempranas durante el mes de diciembre, los cuales han logrado alcanzar estadios de desarrollo avanzados, llegando en algunos casos a las diez hojas desplegadas (V10).
Del archivo: El maíz se encamina a liderar la rentabilidad en Entre Ríos con proyecciones favorables para 2026
Sin embargo, el reporte advierte que el 26% restante de la superficie atraviesa un momento complejo. Este grupo, integrado por lotes de siembra más tardía, presenta una condición regular a mala debido a los efectos combinados del déficit hídrico y las elevadas temperaturas. En estas zonas, el maíz muestra señales visibles de estrés, como el acartuchamiento de sus hojas, lo que compromete su normal evolución si no se registran alivios climáticos de forma inminente.
A este desafío ambiental se le suma una presión sanitaria que mantiene en alerta a los productores. Se ha registrado la presencia de chicharrita en casi toda el área relevada, además de ataques de gusano cogollero en estadios tempranos. Para mitigar posibles pérdidas, se están intensificando los monitoreos y las aplicaciones de fitosanitarios. En definitiva, aunque la mayoría del maíz entrerriano se mantiene en óptimas condiciones, el éxito final de la campaña dependerá de la llegada de precipitaciones en el corto plazo para sostener el desarrollo de las plantas.(Informe Litoral)























































