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Murió Artemio Waigel, el empresario condenado por una de las mayores estafas de Entre Ríos

El empresario de 85 años, que cumplía libertad condicional por motivos de salud, falleció en un geriátrico de Paraná.

Murió Artemio Waigel, el empresario condenado por una de las mayores estafas de Entre Ríos

Artemio Miguel Waigel, el empresario que se convirtió en el rostro de una de las mayores estafas financieras de la provincia de Entre Ríos, murió a los 85 años en un geriátrico de la ciudad de Paraná. Su fallecimiento ocurrió en un contexto de hermetismo familiar, y sus restos fueron sepultados en el panteón de su familia en el cementerio católico de Crespo el pasado 14 de agosto.

Waigel había accedido al beneficio de la libertad condicional el 16 de mayo de 2025 por su delicado estado de salud, que requería asistencia médica constante. Hasta ese momento, cumplía prisión domiciliaria, una medida que le había sido impuesta tras la condena de 2022 por quiebra e insolvencia fraudulenta.

El apellido Waigel, construido sobre décadas de trabajo y crecimiento en Crespo, tuvo un ascenso vertiginoso desde mediados del siglo XX. La historia comenzó con Miguel Waigel, padre de Artemio, quien se dedicó al transporte y luego a un negocio de ramos generales. Sus hijos, Artemio y Fermín, se sumaron al negocio familiar, que se expandió notablemente en las décadas del ’70 y ’80, coincidiendo con el auge de la construcción y la avicultura en la región.

El Grupo Waigel llegó a ser un conglomerado de doce firmas, incluyendo empresas de transporte, construcción y una comercial. Su crecimiento se financió en gran medida con los ahorros de más de 1.500 vecinos de Crespo y otras localidades, quienes confiaron en la reputación de la familia.

El colapso del imperio empresarial comenzó a gestarse en 2009, tras la separación administrativa de los hermanos. Las maniobras financieras que salieron a la luz en ese período expusieron una estafa millonaria que afectó no solo a miles de ahorristas, sino también a la propia AFIP, con un perjuicio económico que superó los 65 millones de pesos de la época y dejó a cerca de 200 trabajadores sin empleo.

La muerte de Artemio Waigel cierra un capítulo doloroso en la historia de Crespo, donde su nombre pasó de ser un sinónimo de progreso a un emblema de la ruina económica y la desilusión. Su legado es un recordatorio del impacto devastador de la estafa en la vida de una comunidad.(Estación Plus Crespo)

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