En el marco de su Programa de Mejoramiento Genético, el INTA anunció la inscripción de dos nuevos materiales de colza diseñados para optimizar la productividad del sistema agroindustrial. Se trata de Juana INTA y Floriana INTA, variedades de ciclo largo e intermedio-largo, respectivamente, que han sido desarrolladas tras años de ensayos en localidades estratégicas como Oro Verde, Pergamino y Barrow. Según destacó Lucrecia Gieco, coordinadora del programa, estos materiales demostraron una alta respuesta a las siembras tempranas, una estrategia fundamental para maximizar el rendimiento y la estabilidad del cultivo frente a las variables climáticas de la región.
Uno de los aspectos técnicos más relevantes de estos nuevos lanzamientos es su fortaleza sanitaria, especialmente su comportamiento frente al cancro de la base del tallo, una de las enfermedades que más afecta al cultivo. Ambos cultivares fueron sometidos a rigurosas pruebas de inoculación artificial y campo para garantizar su resistencia, a lo que se suma un elevado contenido de materia grasa, factor que incrementa su valor para la industria aceitera. Además, se resaltó la plasticidad de Floriana INTA, cuya adaptación ya ha sido probada con éxito en los sistemas productivos de Uruguay, donde ya cuenta con registro oficial.
Para asegurar que estos avances lleguen efectivamente al campo, el INTA mantiene alianzas estratégicas con la Cooperativa de Aranguren (COOPAR) en Argentina y empresas internacionales como MegaAgro en Uruguay para la multiplicación y venta de semillas. Según las proyecciones oficiales, se espera que estas dos nuevas variedades estén disponibles comercialmente a partir del año 2027, sumándose a la oferta tecnológica del organismo para dinamizar la cadena productiva de la colza y ofrecer herramientas genéticas de calidad adaptadas a los esquemas de rotación locales.












































