El martes 29 de octubre el Teatro 3 de Febrero de Paraná, se vestirá de gala para conmemorar el 50º aniversario de “Canto a Entre Ríos”, una de las obras más trascendentales del repertorio folclórico-sinfónico de América.
Este monumental evento reunirá sobre el escenario a la Orquesta Sinfónica y el Coro del Centenario de Crespo, bajo la dirección del maestro Eduardo Retamar, también contará con la participación de destacados solistas como Florencia Burgardt, Carlos Ullán, José Benavides, Ramiro Mateoda, Bruno Fhail y Otti Gómez, entre otros artistas.
Sobre Canto a Entre Ríos
Cabe mencionar que “Canto a Entre Ríos”, fue presentada originalmente hace 50 años, fue un hito cultural único que dejó una marca indeleble en la historia de la música. Desde aquella ocasión, la obra no ha vuelto a ser interpretada en vivo, lo que otorga a esta celebración una relevancia sin precedentes. Durante estas cinco décadas, no ha habido ninguna presentación ni espectáculo similar que haya llevado nuevamente al escenario la magnitud de esta creación.
Esta obra que ha conquistado audiencias a nivel global por su excelencia artística, ha sido interpretada por prestigiosas agrupaciones, entre ellas los célebres Niños Cantores de Viena. Su legado se extiende más allá de nuestras fronteras, con ediciones de su disco en España, Israel, Japón y Estados Unidos.
Previo a la presentación, Lautaro Cuestas -hijo Rubén Cuestas- ponderó en La Hora del 6 por Canal 6 ERTV, “la vigencia de la obra y cómo la mayoría de las canciones sigue usando esa versión, que no se hizo nunca más”. “En 50 años, se presentó en vivo una sola vez y nunca más”, indicó.
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En ese momento, “fue la novedad porque, hasta ese momento, si los ballets querían hacer una presentación más orquestada, debían recurrir a música europea porque no había producciones con sonido sinfónico”, comparó al explicar: “Fue una grabación de estudio, de la que no hay registros en video y las fotos son muy pocas”.
En la oportunidad, Cuestas (h) mencionó que “a la obra original hubo que rescribirla porque las partituras originales se perdieron cuando demolieron la casa de Requena”. “Y al estar grabada en cuatro canales, fue muy difícil separar cada instrumento”, acotó al ponderar el trabajo realizado por el maestro Retamar.
























































