La estructura institucional de Alpine atraviesa un momento de máxima fricción que podría redefinir su composición accionaria en el corto plazo. Según reveló el medio especializado L’Informé, Renault utilizó recientemente su derecho de veto como accionista mayoritario para bloquear una operación sobre la porción minoritaria del equipo, descartando una propuesta impulsada por Christian Horner. Esta decisión, liderada por el CEO François Provost bajo el argumento de preservar la estabilidad institucional, provocó una ruptura profunda con el grupo Otro Capital, poseedor del 24% de las acciones, tras una reunión en París que fuentes internas describieron como un auténtico enfrentamiento.
Sin embargo, el control absoluto de la casa matriz tiene una fecha de caducidad establecida. El próximo 13 de septiembre expirará el derecho de veto de Renault, lo que otorgará a Otro Capital la libertad legal para buscar compradores o socios sin requerir la aprobación directa de la firma francesa. Ante este nuevo escenario, el fondo inversor evalúa iniciar una subasta pública para maximizar los beneficios de su salida o diversificación, aprovechando que la valoración de Alpine se disparó de 900 millones a 2.500 millones de dólares en poco más de un año.
En medio de esta inestabilidad interna, la figura de Mercedes-Benz emerge como el jugador más relevante para el futuro técnico y corporativo de la escudería. La alianza confirmada para que la marca alemana provea motores a partir de la temporada 2026 ha servido como puente para conversaciones más ambiciosas. El propio Flavio Briatore admitió contactos firmes con la firma de Stuttgart, mientras que reportes de The Race indican que Mercedes ve en Alpine una oportunidad para fortalecer su posición política y económica en la Fórmula 1, transformándose de un simple proveedor en un socio estratégico directo dentro de la estructura accionaria.

















































