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El avance fenológico del maíz neutraliza el impacto de la chicharrita en el cierre de campaña

Los estadios reproductivos de los cultivos y la baja carga infectiva del vector consolidan un escenario de seguridad sanitaria en las principales zonas agrícolas del país.

El ciclo maicero 2025/26 se encamina hacia su definición con una notoria reducción del riesgo productivo frente al complejo del achaparramiento. Según el reporte técnico número 38 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, la vulnerabilidad de los planteos ha disminuido drásticamente debido a que el grueso de la superficie sembrada ya superó el período crítico de susceptibilidad. Al encontrarse las plantas en etapas de floración y llenado de grano, la ventana de infección por Spiroplasma se considera cerrada, lo que permite que incluso ante un aumento en la densidad poblacional del insecto, el daño fisiológico sea insignificante.

La solidez del escenario actual se apoya en los mínimos niveles de infectividad detectados en las muestras de laboratorio. Si bien regiones como el NOA y el NEA presentan capturas superiores a los 100 adultos por trampa en gran parte de sus localidades, los análisis confirman que la incidencia del patógeno es mínima. Este fenómeno se replica en el Centro-Norte y el Litoral, donde el 86% y el 79% de los sitios monitoreados registraron presencia de la chicharrita, pero sin que esto represente una amenaza para la estabilidad del cultivo. En la franja Centro-Sur, la situación es de baja presión biológica, con una ausencia del vector en el 70% de las áreas relevadas.

A pesar de la tranquilidad que transmiten los datos actuales, los especialistas enfatizan que la Red Nacional de Monitoreo se ha vuelto una herramienta estratégica irremplazable para la toma de decisiones. El seguimiento continuo y la generación de información técnica son los pilares que permitirán anticipar comportamientos de la plaga en ciclos futuros. La vigilancia mediante trampas y la observación directa en el campo deben mantenerse como prácticas habituales para sostener la seguridad sanitaria del maíz y garantizar que la prevención siga siendo la mejor defensa contra el achaparramiento en las próximas campañas.(Infobae)

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