Frente a la inminente llegada del invierno, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) puso en marcha su campaña anual de prevención contra la triquinosis, una enfermedad parasitaria que registra su pico de riesgo durante esta época del año. El incremento de las bajas temperaturas fomenta en diversas regiones del país la elaboración artesanal de embutidos, chacinados y salazones aprovechando el clima para los procesos de maduración. Al tratarse de productos que se consumen crudos o insuficientemente cocidos, como salamines, chorizos y jamón crudo, el riesgo de transmisión de las larvas del parásito Trichinella spp. hacia los seres humanos se eleva de manera considerable.
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El gran peligro de esta afección radica en que la enfermedad en el cerdo es subclínica, lo que significa que el animal infectado no manifiesta ningún síntoma y su carne conserva el color, olor y sabor habituales. Una vez ingeridas por las personas, las larvas se alojan en los músculos y pueden desencadenar desde cuadros leves con fiebre, dolores musculares, diarrea e hinchazón de párpados, hasta complicaciones de extrema gravedad según la carga parasitaria consumida. Por este motivo, el organismo sanitario remarca que la prevención y el análisis de laboratorio son las únicas herramientas eficaces para cortar el circuito de contagio.

Para los productores porcinos, las recomendaciones se centran en mantener condiciones de higiene estrictas en los criaderos, destacando la necesidad absoluta de implementar un control riguroso de roedores, que actúan como los principales vectores del parásito. Asimismo, se debe evitar de forma tajante que los porcinos se alimenten en basurales o consuman desperdicios crudos y restos de otros animales. Como medida de seguridad obligatoria antes de cualquier manufactura, se exige realizar la Técnica de Digestión Artificial sobre una muestra de músculo del animal faenado en un laboratorio habilitado, único método capaz de garantizar que la carne está libre de parásitos.
Por el lado de los consumidores, el SENASA aconseja adquirir siempre productos que cuenten con su correspondiente etiqueta o rótulo, lo que certifica que provienen de establecimientos autorizados y sujetos a controles oficiales. También se recuerda la importancia de cocinar completamente la carne de cerdo fresca hasta que el interior pierda totalmente el tono rosado, asegurando que se superen los 70°C para neutralizar cualquier eventual presencia larvaria. Finalmente, se hace un llamado de atención a los cazadores de fauna silvestre, como jabalíes, para que no abandonen las carcasas en el campo, ya que los restos biológicos actúan como fuentes de infección para otros animales, perpetuando el ciclo de la enfermedad en el entorno rural.















































