La Cámara de Diputados propinó un golpe significativo al gobierno de Javier Milei al rechazar, con 172 votos a favor, el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad. La votación, que requería una mayoría especial de dos tercios, no solo confirmó el amplio consenso en torno a la norma, sino que también dejó al descubierto las crecientes tensiones entre el oficialismo y sus aliados. La Libertad Avanza (LLA) y sus bloques afines solo alcanzaron 73 votos en contra, con dos abstenciones.
La ley, que busca actualizar los aranceles de las prestaciones por discapacidad y establecer una pensión no contributiva equivalente al 70% del haber mínimo, había sido vetada por la Casa Rosada bajo el argumento de su alto costo fiscal. El rechazo del veto se interpretó como una muestra de fuerza de la oposición, que logró unir a distintos sectores políticos, incluyendo a Unión por la Patria, la Coalición Cívica y el Frente de Izquierda, así como a legisladores de otros bloques que suelen votar con el oficialismo.
El quiebre en las alianzas
Más allá del resultado, la votación evidenció una fisura en el apoyo que venía recibiendo LLA. Varios diputados de bloques «amigos» votaron a favor del rechazo al veto, debilitando la estrategia del oficialismo. Entre ellos se destacan:
- PRO: Cuatro legisladores de este bloque, cercanos a Horacio Rodríguez Larreta, votaron en contra del veto, a pesar del acuerdo político con el gobierno.
- MID: Los dos diputados del Movimiento de Integración y Desarrollo, Oscar Zago y Eduardo Falcone, se sumaron a la oposición, profundizando la crisis con LLA.
- Innovación Federal: La mayoría de este bloque, que representa a gobernadores provinciales, también votó en contra del veto, reflejando las tensiones por el reparto de fondos con la Casa Rosada.
- UCR: La mayoría de este bloque votó a favor del rechazo, aunque algunos legisladores alineados con gobernadores aliados al Gobierno, como Alfredo Cornejo, votaron en contra.
Durante el debate, la discusión se caldeó con fuertes acusaciones cruzadas. El diputado de la oposición Pablo Juliano, de Democracia para Siempre, criticó la postura del gobierno, señalando que la medida solo representaba el 0.03% del PBI, a pesar del alto costo fiscal que mencionaba el veto. Por su parte, el legislador oficialista Santiago Santurio acusó a la oposición de querer «prender fuego el país» y de actuar como el kirchnerismo.
La votación no solo representa un revés legislativo, sino que también pone de manifiesto la complejidad de las negociaciones políticas para el gobierno de Milei. La falta de una mayoría propia y la creciente autonomía de sus aliados obligan al oficialismo a replantear sus estrategias para impulsar su agenda en el Congreso.(Con información de Infobae)












































