
El reciente anuncio del Gobierno nacional sobre la reducción de retenciones para el trigo y la cebada, sumado a un esquema progresivo para la soja, generó repercusiones en el sector agroindustrial entrerriano. Juan Diego Etchevehere, director de la Sociedad Rural de Entre Ríos (SRA), valoró la iniciativa como una respuesta a demandas históricas, pero puso reparos respecto al impacto económico real en la región en el corto plazo.
Nota relacionada: Javier Milei anunció una baja en las retenciones para el trigo, la cebada y la soja
En diálogo con Gonzalo Schmidt, director de Informe Litoral en el programa que conduce en Canal 6 ERTV, Etchevehere afirmó que la quita total de estos gravámenes es el objetivo final para que la producción local pueda competir en igualdad de condiciones con los países vecinos. «Es una demanda largamente solicitada y entendemos que va en el sentido de llegar a retenciones cero, como ya lo tienen los uruguayos, los brasileros y los paraguayos«, señaló. Asimismo, recordó que Argentina es prácticamente una excepción a nivel global: «De los países productores agrícolas importantes de carne, leche y granos a nivel mundial, somos los únicos. En América ningún país tiene retenciones», comentó.
Leer también: Entre Ríos muestra indicadores positivos en crecimiento del empleo industrial
El impacto en Entre Ríos y el condicionamiento de la soja
A partir de junio de 2026, la reducción para el trigo y la cebada será de dos puntos y medio porcentuales. Sin embargo, Etchevehere advirtió que la medida llega en un contexto internacional complejo por el encarecimiento de insumos (como combustibles y fertilizantes derivados del conflicto en Medio Oriente) y que tiene un alcance menor en la provincia.
«En el caso del trigo, que tiene márgenes negativos o muy ajustados, en provincias como la nuestra, que no son trigueras por naturaleza, esta medida no cambia mucho la situación. Es un 2,5%, serán 2 o 3 dólares que cambia del precio total«, puntualizó el dirigente.
Por otra parte, respecto a la soja, el esquema plantea una quita progresiva mensual de entre un cuarto y medio punto porcentual, pero sujeta a un factor clave: la recaudación fiscal y el equilibrio fiscal. «Recién se implementaría a partir de enero del 2027 y se trasladaría hasta el 2028; tiene que pasar tiempo y se tienen que cumplir esas premisas», explicó.
A pesar de los reparos sobre los plazos y los montos, desde la SRA provincial se mostraron optimistas con el rumbo político actual. «Pareciera que este gobierno nos escucha, está más atento a lo que puede brindar al campo, sobre todo en el interior del país. Esperemos que esta política nacional continúe desandando esta presión tributaria que repercute en la economía general», concluyó Etchevehere. (Informe Litoral)



















































