Un hombre de 65 años, apasionado y aficionado de la huerta, decidió, ante las intensas precipitaciones cosechar sus batatas. Grande fue su sorpresa cuando comenzó a extraerlas de la tierra y ver que todas eran de un tamaño considerable.
Un vecino de la localidad de Crespo, con mucho apego a las plantas, cultiva una pequeña huerta familiar en su granja ubicada en Boca del Tigre. El fin de semana se vio gratificado al cosechar las primeras batatas de una plantación de diez brotes y descubrió un super boniato de 3,140 kg.
Motivado por la lluvia de estos días y temeroso de que empiecen a podrirse las batatas bajo tierra por el exceso de agua, Alberto Exmer de 65 años, decidió cosechar las primeras de su pequeña huerta para consumo propio y muchas veces destinada a cumplimentar a los hijos para que disfruten sabores más naturales, «y así también saben de dónde sale lo que consumen», acota.
Alberto empezó a plantar batatas hace tres años, cuando descubrió una variedad muy agradable al paladar. «Esta es una variedad que apareció hace unos años, es una batata blanca, pero adentro bien amarilla, muy dulce, algunos le llaman batata zanahoria. Armé diez plantas, para nosotros nomás. Preparé la tierra con las hojas de los árboles que junto cuando caen en otoño, coloco una línea en el campo, doy vuelta la tierra y queda mezclado, es un abono orgánico, todo natural», detalla sobre la preparación del suelo de su huerta.
«Empecé a sacar porque está muy lluvioso para ir consumiendo ? cuenta sobre la cosecha. Saqué una de 1,100 kg, otra de 1,800 y al lado vi una más grande, la saqué. Y nunca pensé que podría pesar más de 3 kg. En total llevo sacadas unas ocho batatas, pero todas andan entre 1,700 y 2 kg de peso».
Feliz con su cosecha, que puede depararle nuevas sorpresas todavía, porque recién hizo una primera recolección, Alberto opina: «la gente debería concientizarse en tener huerta propia, por lo menos sabe lo que consume. No hace falta tener grandes espacios, una maceta alcanza muchas veces para tener morrones, alguna planta de tomate, perejil, cebolla de verdeo».
Un explorador
Alberto se anima a ensayar con nuevas plantaciones. «Ahora voy a sembrar unos tomates mini cherry; incluso tengo unas plantitas de kales» -comentó. Los mini cherry son tomatitos muy pequeños, redonditos de muy agradable sabor, que quedan muy atractivos en cualquier ensalada. En tanto kales es una verdura muy nutritiva que se está descubriendo, prima hermana del brócoli, y vino a desbancar con sus propiedades, beneficios a la salud y alto contenido en hierro a la espinaca. Su hoja es rizada.
Afanoso en querer prodigarse una larga vida, Alberto también decidió cultivar moringa, el apodado árbol de la vida o de la eterna juventud. «Según dicen lo consume Fidel Castro por eso llegó a la edad que tiene. Voy a probar si es cierto»- señala en tono de broma. La moringa, una planta de la India, a la que se atribuye haber curado al líder cubano de su urgencia gastrointestinal que lo había mantenido alejado del poder y gracias a sus propiedades hoy se mantiene activo a sus 89 años. Este árbol presenta un alto contenido de proteínas, vitaminas, minerales y una cantidad excepcional de antioxidantes que le confieren cualidades sobresalientes en la nutrición y salud humana. (Paralelo 32)




















































