La velocidad del rayo. Esa es la principal preocupación de los analistas ante la reciente escalada del petróleo en los mercados internacionales, que ya perforó la barrera de los 100 dólares. Más allá del valor nominal, la rapidez del ascenso sugiere un escenario de inestabilidad geopolítica que impacta directamente en las expectativas inflacionarias de Argentina, un país donde el precio del combustible se ha vuelto un termómetro crítico para el resto de los bienes.
Históricamente, la relación entre lo que se paga en el surtidor y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) ha sido estrecha, con una correlación cercana al 73% desde 2015. Sin embargo, tras la desregulación económica iniciada a fines de 2023, este vínculo se volvió casi simbiótico.
Según datos recientes, la correlación trepó al 84%, lo que implica que cualquier movimiento en el precio de la nafta se traslada hoy con mayor fuerza y velocidad a las góndolas que en años anteriores. Además, los estudios confirman un «efecto residual»: los aumentos de hoy suelen actuar como un ancla pesada que tracciona la inflación del mes siguiente con una incidencia del 66%.
Del archivo: Shell volvió a aumentar el precio de los combustibles
¿Cara o barata? La paradoja del precio local
Al analizar si la nafta en Argentina está en niveles razonables, la respuesta varía según la moneda que se utilice:
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En pesos reales (ajustados por inflación): El valor de la nafta súper todavía se encuentra por debajo del promedio histórico desde 2015. Bajo esta lente, el combustible aún tendría margen para subir.
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En dólares: La realidad es opuesta. A fines de febrero, el litro alcanzó los 1,14 dólares, superando el promedio histórico de la última década.
Esta brecha es especialmente notable al comparar con otros productores. Mientras en Argentina el litro supera el dólar, en Estados Unidos ronda los 0,76 dólares, a pesar de que ambos países son productores de crudo.
| Referencia | Precio por Litro (USD) |
| Argentina (Súper) | 1,14 |
| Estados Unidos | 0,76 |
| Promedio Histórico Arg. | < 1,10 |
El mito del barril internacional
Curiosamente, el precio del barril (Brent o WTI) no es el «jefe» absoluto de los precios en Argentina. La estadística muestra que la correlación entre el crudo mundial y la nafta local es inferior al 14%.
A diferencia de Estados Unidos, donde el surtidor copia casi instantáneamente al mercado global (correlación del 84%), en Argentina el precio final depende más de decisiones de política económica, costos internos de refinación y estrategias comerciales de las petroleras.
Sin embargo, los especialistas advierten que nadie es una isla. Aunque el petróleo no suba la nafta de forma lineal, sí encarece la logística, el transporte y la generación de energía. En una economía que intenta estabilizarse, el «oro negro» vuelve a ser el invitado inesperado que podría complicar los planes oficiales de desinflación.




















































