El Servicio Penitenciario de la provincia incorporó a tres nuevos cachorros mestizos, cruza de Pastor con Border Collie, que desempeñarán un rol clave en las tareas de vigilancia y prevención. La historia de estos animales está marcada por la resiliencia, ya que fueron rescatados a finales de marzo luego de que su madre falleciera durante el parto. Para garantizar su supervivencia, fueron criados bajo un riguroso protocolo de alimentación asistida, superando con éxito los desafíos de la ausencia materna hasta completar sus primeros cincuenta días de vida.
Esta iniciativa forma parte de un plan estratégico impulsado por el Ministerio de Seguridad y Justicia, cuya meta es dotar a cada unidad penitenciaria de la provincia con al menos dos canes detectores y de seguridad. Según explicaron las autoridades, el objetivo no solo es mejorar la operatividad en los establecimientos, sino también fomentar un vínculo de trabajo en equipo entre los animales y sus tutores responsables. Se busca asegurar que, más allá de sus funciones laborales, los canes gocen de una vida plena, saludable y bajo estándares de bienestar animal permanentes.
Actualmente, los cachorros ya han completado sus esquemas iniciales de vacunación y desparasitación, mostrando aptitudes naturales para el aprendizaje. Se encuentran en una fase de estimulación temprana a través de juegos, un paso previo indispensable para su entrenamiento formal en la búsqueda de sustancias y artefactos prohibidos. Gracias a su energía y predisposición, estos nuevos integrantes se preparan para convertirse en piezas fundamentales de la seguridad interna, reforzando los controles dentro de las unidades carcelarias de la provincia.

















































