La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) endureció la fiscalización sobre los movimientos en plataformas digitales mediante un sistema de monitoreo automatizado. Esta medida busca detectar inconsistencias entre los ingresos reales de los contribuyentes y lo que efectivamente declaran ante el fisco. El organismo ahora cuenta con acceso directo a saldos y transacciones, activando alertas cuando los montos superan los topes permitidos o carecen de facturación respaldatoria.

El foco principal de este control recae sobre los monotributistas, quienes podrían enfrentar recategorizaciones o exclusiones del régimen si sus movimientos bancarios no coinciden con su categoría. Debido a que las operaciones electrónicas dejan un registro imborrable, la coherencia fiscal se vuelve indispensable. La estrategia de ARCA apunta a reducir la informalidad en la economía digital, obligando a los usuarios a justificar cada ingreso y a profesionalizar el uso de sus cuentas para evitar sanciones o inspecciones imprevistas.



















































