La lluvia se hizo esperar, al punto de causar desesperación por las grandes pérdidas en muchas familias rurales, pero finalmente llegó.
Durante la semana cayeron más de 100 milímetros en la localidad de Isletas y otras zonas del departamento Diamante. Luego de meses, fue la primera precipitación más generalizada en comparación con anteriores.
En este tiempo, muchos arroyos y otros cursos de agua naturales y artificiales ya habían quedado sin agua, a tal punto que en su interior ya crecían malezas. Muchos productores debieron acarrear el vital elemento varios kilómetros para sus animales y en algunos casos hasta para el consumo humano, ya que los pozos a pala habían quedado sin agua. Todo ello sumado a la pérdida de cultivos y la imposibilidad de hacer reservas para el invierno.

Sin embargo, la lluvia de esta semana fue como una bendición. Por momentos fue suave, ideal para recargar los perfiles del suelo y por otros, los fuertes chaparrones ayudaron a que se generen correntadas que llenaron arroyos y lagunas.
De ahora en más, lo perdido ya no se podrá recuperar, pero cambió el ánimo y con un esfuerzo enorme, las familias rurales están dispuestas a seguir apostando a la producción y a la espera de que esta sequía histórica de unos tres años quede definitivamente atrás. (Informe Litoral)




















































