Inicio Departamento Diamante Así piensa Gabriel Molina, que estará este domingo en General Ramírez

Así piensa Gabriel Molina, que estará este domingo en General Ramírez

Es un férreo opositor a la legalización del aborto. Además, rechaza la "ideología de género", se opone al matrimonio igualitario y no está de acuerdo con la separación de la Iglesia del Estado. Este domingo brindarán una conferencia en esa ciudad del departamento Diamante.

Gabriel Molina es fundador del Partido Demócrata Vida y Familia y este año se presentará como candidato a presidente. Rechaza tanto a la expresidenta Cristina Kirchner, como al actual mandatario, Mauricio Macri, «porque ambos impulsaron al aborto y la ideología de género» y busca evitar el avance del proyecto de ley en el Congreso.

Con esas posturas, tal como adelantó este sitio, llegará este domingo a General Ramírez para brindar una «Conferencia de concientización a favor de la vida y la familia».

Gabriel Molina, precandidato a presidente y férreo opositor a la legalización del aborto.

En una entrevista con la Agencia Nova, Molina había expresado que hace «política desde hace más de 13 años. Lo que me impulsó en su momento fue tratar de solucionar problemáticas barriales y armar proyectos junto con la gente. A partir de ahí, comenzó mi lucha pro vida«.

Entre sus propuestas en caso de llegar a la presidencia, enumera «sacar por decreto todo lo que sea ideología de género, defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, o sea que no entraría tampoco la eutanasia ni la pena de muerte. Además, fomentar la conformación entre un hombre y una mujer y su procreación y ponderar la adopción, lo que necesita nuestra sociedad para estar en paz. No se tiene que manipular a los niños desde temprana edad desde las escuelas públicas. Sí estamos a favor de la educación sexual integral en valores, pero no en perspectiva de género. Nosotros tenemos una educación que debemos llevar adelante, que se basa en los valores éticos y de fe, que se contraponen absolutamente a una ideologización acientífica que confunden a la persona. Se tiene que limpiar la educación y se tiene que impulsar una enmarcada en el amor, la familia y la defensa de la vida», sostiene.

También tiene sus reparos con respecto al «8M», día en que en todo el mundo se realizan diferentes actividades en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, al sostener que «no estamos de acuerdo con la violencia contra la mujer, pero la mujer no es un género, sino que es simplemente mujer, no estamos de acuerdo con clasificar a la persona de acuerdo al género. Apoyamos los derechos de la mujer, pero hay que ver cuáles. Un aborto no puede ser un derecho. Está bien que se manifiesten, pero no está bien que exista un 8M ideologizado, que es lo que se mostró, un 8M verde. No puede ser para un grupo específico. La fecha tiene su origen en un fundamento marxista y va a costar en la sociedad femenina tratar de desarraigarlo y que realmente sea un 8M propio de la mujer en cuanto a sus derechos y reivindicaciones. Sé que hay mujeres que no se sienten representadas».

Por otra parte, Molina también intenta explicar su oposición a la separación de la Iglesia del Estado: «La Iglesia durante cientos de años estuvo mientras no existía el Estado, como pasa actualmente. Se le debe mucho a la Iglesia por su obra caritativa, que a veces es compartida con el Estado, lo cual me parece bien. Hay que ser puntilloso en cuanto a los motivos de la separación de ambos. El Estado debe aportar a las obras hechas. Hay mucha gente que no lo entiende y que mira para el costado porque sabe cómo es».

En ese sentido, sobre el papel de la Iglesia en los casos de abusos sexuales, indica: «Estas cuestiones son delicadas y hay que ir a atacar directamente a la persona que ha cometido el hecho, sacarla a la luz y que su condena judicial sea en tiempo, espacio y forma. No hay que cubrir a nadie. No es que todos los sacerdotes sean abusadores, simplemente hay lobos disfrazados de corderos, es propio del plan satánico, de personas que no tenían bien encaminada su vocación y terminan abocándose a la pedofilia, o bien ya lo eran y pensaron que se iban a salvar con el orden sagrado. Son cuestiones que se tienen que rever en los seminarios, pero no creo que esto haga perder fieles en nuestra Iglesia«, dijo Molina en declaraciones a la mencionada agencia.

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