En un contexto de búsqueda de mayor eficiencia agrícola en la región pampeana, el INTA Oliveros difundió los resultados de una serie de ensayos que demuestran cómo la combinación estratégica de especies vegetales puede cambiar drásticamente la dinámica del nitrógeno. Según el especialista José Araujo, la inclusión de leguminosas como la vicia es fundamental por su capacidad de fijación biológica de nitrógeno, mientras que las gramíneas y brasicáceas actúan reduciendo las pérdidas de nutrientes por lixiviación. Este manejo integral permite mantener el suelo activo durante los períodos de barbecho de otoño e invierno, optimizando los recursos para el cultivo de maíz posterior.

Los estudios técnicos permitieron establecer densidades y proporciones específicas para maximizar la biomasa producida. Los resultados arrojaron que las mayores producciones se logran cuando la vicia o el centeno superan el 50% de la mezcla, alcanzando valores de hasta 7500 kilogramos de materia seca por hectárea en secuencias de maíz tardío. Asimismo, el manejo del agua resultó ser un factor diferenciador, registrándose un mayor consumo por parte del centeno en comparación con la vicia y el nabo, lo que obliga a los productores a realizar un ajuste fino de las mezclas según la disponibilidad hídrica y la fecha de siembra del cultivo sucesor.
Para el caso del maíz temprano, la recomendación técnica sugiere una proporción del 70% de vicia y 30% de centeno, lo que permite reducir significativamente la dosis de fertilizantes químicos necesarios. En cambio, para el maíz tardío, la participación de ambas especies puede equilibrarse al 50%. Estos avances, que buscan sostener la productividad cuidando el balance ambiental, serán el eje central de un conversatorio virtual que se llevará a cabo el próximo 21 de abril a las 13 horas a través de YouTube, donde se profundizará sobre el uso de consociaciones en los sistemas productivos de Santa Fe.













































