Nicolle Pisani Claro, economista de la entidad, explicó que “al tener rindes menores (menos toneladas por hectárea), la producción es menor, por lo cual hay menos ingresos. Esto hace subir el índice por la participación relativa de los impuestos sobre esta renta. Por otro lado, los costos de producción incrementaron su participación. Los de la cosecha por ejemplo, se incrementaron un 68,4% en pesos en los últimos 12 meses, mientras que el tipo de cambio oficial sólo subió 19,3%. Esto significa, que el costo se incrementó un 41,2% en dólares, es decir, más de lo que subieron los precios internacionales de los granos. En los fletes es incluso peor, aumentaron 47,5% en dólares en el último año”.
“Un tema que enciende la alarma son los fertilizantes: el precio de los compuestos como la urea se incrementó 170% y el PDA 155% en los últimos 15 meses (en dólares). Sin embargo, más allá del precio, lo que más inquieta es el abastecimiento debido a la guerra entre Ucrania y Rusia, que es el segundo exportador mundial de fertilizantes nitrogenados: en 2020 representó el 17% de las exportaciones a nivel mundial”, advirtieron desde la FADA.
“Otra preocupación se da en torno a los impuestos a las exportaciones y la soja. La suba a los subproductos como el aceite y la harina de soja hará que baje el poder de compra de la industria en 15 dólares por tonelada, por lo que el precio pagado al productor será menor”, completa el informe.
FADA analizó que la suba de los dex del 31% al 33% al aceite y harina de soja impactarán en los números del productor, no a través de un incremento de los impuestos, sino a través de un menor precio percibido por la soja.











































