El Poder Ejecutivo Nacional oficializó este martes la salida de Daniel Tillard de la presidencia del Banco Nación (BNA) y el nombramiento de Darío Wasserman como su sucesor. La medida, publicada en el Boletín Oficial, marca un nuevo reordenamiento en las piezas clave del gabinete económico, sumándose a la reciente asunción de Andrés Vázquez al frente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

Daniel Tillard, quien había llegado a la gestión bajo el ala del exjefe de Gabinete Guillermo Francos, cerró su ciclo tras dos años de gestión. Durante su presidencia, iniciada en diciembre de 2023, el Banco Nación registró un crecimiento significativo en su participación de mercado, pasando del 12% al 18%.

Desde el Gobierno destacaron que, bajo su mando, «el banco volvió a trabajar de banco», haciendo especial hincapié en el otorgamiento de 20.000 créditos hipotecarios. Por su parte, el funcionario saliente atribuyó el cumplimiento de los objetivos al contexto de solvencia fiscal y al ordenamiento del balance del Banco Central impulsado por la administración central.
El ascenso de un hombre de confianza
El nuevo presidente, Darío Wasserman, hasta ahora se desempeñaba como vicepresidente de la entidad. Su llegada a la máxima autoridad del BNA representa un fortalecimiento del sector político liderado por Karina Milei, Secretaria General de la Presidencia.
Wasserman cuenta con un perfil técnico y empresarial:
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Trayectoria: Es desarrollador inmobiliario y tuvo vínculos previos con el PRO.
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Vínculo político: Es esposo de Pilar Ramírez, referente de La Libertad Avanza en la Legislatura porteña.
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Relación con el Ejecutivo: El matrimonio Wasserman-Ramírez fue fundamental en el armado de puentes entre Javier Milei y el sector empresarial antes de las elecciones presidenciales de 2023.
Continuidad de las políticas financieras
Según establece el Decreto 903/2025, el objetivo del recambio es garantizar la continuidad de las políticas actuales de la entidad. Wasserman tendrá el desafío de mantener el ritmo de colocación de créditos y profundizar la eficiencia operativa del banco público más importante del país.
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La salida de Tillard se interpreta en el ámbito político como el cierre de una etapa vinculada a los acuerdos iniciales de la gestión, dando paso a cuadros técnicos de máxima confianza directa de la Casa Rosada.




















































