Las autoridades sanitarias de Argentina han manifestado su preocupación ante el avance del subclado K de la gripe A (H3N2), popularmente denominada “supergripe”, tras la confirmación de un segundo caso en la provincia de Entre Ríos. Según los últimos datos procesados por el Instituto Malbrán y difundidos en el Boletín Epidemiológico Nacional, el escenario epidemiológico muestra una aceleración notable, ya que en tan solo siete días los diagnósticos positivos en todo el territorio nacional pasaron de 11 a 28 casos confirmados. Este salto representa un incremento superior al 100% en la detección de esta variante específica, que ya circula activamente en 14 jurisdicciones del país, incluyendo Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y varias provincias de la Patagonia.
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Lo que más inquieta a los expertos no es solo la rapidez de la propagación, sino la gravedad de los cuadros clínicos observados en los pacientes afectados. Los registros oficiales indican que casi la mitad de las personas infectadas con el subclado K debieron ser internadas, con un total de 13 hospitalizaciones frente a 15 pacientes ambulatorios. El análisis demográfico revela que la mayor vulnerabilidad se concentra en los adultos mayores de 60 años y niños menores de 10 años, sectores de la población donde el impacto del virus suele ser más severo.

Un dato alarmante que destaca el informe es que solo el 21% de los pacientes diagnosticados contaba con la vacuna antigripal, lo que deja en evidencia una baja cobertura inmunológica en los casos detectados. Ante esta situación, el Ministerio de Salud ha reforzado el llamado a la prevención, instando a la población de riesgo a completar los esquemas de vacunación de manera urgente. Asimismo, se insiste en la importancia de mantener medidas básicas de higiene como el lavado frecuente de manos, la ventilación constante de ambientes cerrados y el aislamiento preventivo ante la aparición de los primeros síntomas respiratorios para frenar la cadena de contagios.













































