Para la agricultura en secano de las regiones Pampeana y Chaqueña en Argentina, el clima de enero fue decisivo debido a la alta demanda de agua de los cultivos en esta época. Según especialistas del INTA, el escenario actual muestra un panorama alentador, aunque marcado por una distribución heterogénea de las precipitaciones a lo largo del mes. Las lluvias fueron dispares, concentrándose en la primera y segunda decena del mes en el norte del área agrícola y en algunas áreas de Buenos Aires y La Pampa, mientras que en los últimos días se limitaron al oeste, dejando muy pocas precipitaciones en el este.
De acuerdo con el balance hídrico elaborado a través de la plataforma SEPA, el total de lluvia registrado fue muy bajo en una franja que atraviesa el sur de Entre Ríos y Santa Fe, el centro de Córdoba y el este de San Luis. No obstante, enero comenzó con una buena capacidad de almacenamiento de agua en el suelo en gran parte de la Pampa Ondulada, la Pampa interior y el norte del país. Para mejorar el panorama, febrero trae nuevas precipitaciones previstas y un descenso de temperaturas, lo que configura un escenario más favorable que podría atenuar daños y acompañar el desarrollo de los cultivos en las zonas que aún tienen margen productivo.






















































