Venezuela atraviesa una de las crisis políticas y militares más profundas de su historia reciente. Durante la madrugada de este sábado, el Gobierno venezolano denunció una «gravísima agresión militar» ejecutada por las fuerzas armadas de los Estados Unidos, que incluyó bombardeos en la capital y zonas adyacentes. La incertidumbre es total tras confirmarse que se desconoce la ubicación actual del presidente Nicolás Maduro.
Los reportes de explosiones y vuelos a baja altura en Caracas comenzaron a circular en las primeras horas del día. La situación escaló rápidamente cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó a través de sus redes sociales que fuerzas de su país capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, trasladándolos fuera del territorio venezolano.

Ante este escenario, la vicepresidenta Delcy Rodríguez compareció ante la señal Telesur para confirmar el ataque. «Exigimos al gobierno de Estados Unidos que dé prueba de vida del mandatario constitucional», sentenció Rodríguez, calificando el acto como un «ataque aéreo brutal».
El Ejecutivo venezolano emitió un comunicado oficial denunciando la violación de la Carta de las Naciones Unidas y los principios de soberanía internacional. El documento sostiene que el objetivo de la incursión es el control de los recursos estratégicos del país, específicamente el petróleo y los minerales.
Como respuesta inmediata, se han tomado las siguientes medidas:
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Estado de Conmoción Exterior: Decretado en todo el territorio nacional.
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Llamado a la resistencia: Activación de la «fusión popular-militar-policial» y convocatoria a movilizaciones frente al Palacio de Miraflores.
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Acción Diplomática: Denuncias formales ante el Consejo de Seguridad de la ONU y la CELAC.
Impacto internacional
Mientras los grupos de simpatizantes oficialistas comienzan a concentrarse en las calles de Caracas bajo la consigna de «unidad, lucha, batalla y victoria», la comunidad internacional observa con alarma. El gobierno venezolano ha invocado el artículo 51 de la Carta de la ONU, reservándose el derecho a la legítima defensa, lo que eleva el riesgo de un conflicto armado de escala regional.
Por el momento, no se ha producido una confirmación independiente sobre el estado físico de Maduro, mientras los organismos internacionales evalúan sus pronunciamientos ante lo que Venezuela califica como un intento de «guerra colonial».






















































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