El comercio exterior regional cerró el año 2025 con un balance sumamente positivo, marcando un hito histórico en la relación comercial con China. Según destaca un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el gigante asiático importó el volumen récord de 112 millones de toneladas (Mt) de soja, reafirmando su confianza en la producción sudamericana para sostener su industria proteica. Este crecimiento exponencial de la demanda china, que posee el 55% de las existencias globales de cerdos, encontró en los países del Mercosur un proveedor eficiente y a gran escala, capaz de cubrir el 74% de sus necesidades de harinas para alimentación animal.
El dinamismo de la región fue fundamental para compensar los cambios en el flujo del comercio global y garantizar el suministro de insumos críticos. Brasil se posicionó como el principal abastecedor con 82 Mt, mientras que Argentina logró su mayor volumen de envíos en seis años con casi 8 Mt, sumado al aporte récord de Uruguay con 3,1 Mt. Esta sinergia permitió que Sudamérica ganara una competitividad inédita, especialmente durante el semestre abril-septiembre, donde China adelantó un 26% sus compras habituales para aprovechar la ventana de cosecha de la región, fortaleciendo así los lazos productivos bilaterales.
A pesar de las tensiones arancelarias que afectaron el comercio entre las grandes potencias a inicios de 2025, Sudamérica emergió como un garante de estabilidad y confiabilidad para el mercado asiático. La capacidad de respuesta de los productores locales permitió que, ante los elevados gravámenes aplicados a otros orígenes, el flujo de granos hacia China no se detuviera, sino que alcanzara niveles récord. Con proyecciones de una cosecha histórica en Brasil de 178 Mt y una Argentina encaminada a las 47 Mt, el horizonte para el 2026 se presenta optimista, ratificando el papel central de la región como el gran motor alimentario del mundo.





















































