Cabe recordar que el valor del etanol que deben comprar las petroleras para “cortar” el 12% de las naftas (6% a base de maíz y 6% de caña de azúcar) es fijado por el Gobierno nacional.
El último precio oficializado por la Secretaría de Energía data de septiembre pasado: $ 59,35 por litro. Según Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara, para que el sector recupere rentabilidad, como mínimo el valor debería ascender a $ 72,50.
“Es uno de los bioetanoles más baratos del mundo”.
A modo comparativo, elaboró un gráfico que muestra que mientras el valor oficial en Argentina equivale a unos 55 centavos de dólar, si se hubiera mantenido la fórmula establecida en la anterior Ley de Biocombustibles debería ubicarse en 63 centavos. Y si se toma el precio de paridad de importación de Brasil, son 79 centavos.
Otra forma de analizar este escenario es la pérdida de poder adquisitivo que ha tenido el bioetanol: con un litro hoy se compran apenas 2,6 kilos de maíz, la peor relación desde 2012.
¿Llega un alivio?
Bajo este panorama, el aliciente que podría recibir la cadena en los próximos días es el aumento del 9% de los combustibles que se aplicó este miércoles.
Sucede que una medida transitoria tomada por el Gobierno nacional el año pasado dispuso que los precios de los biocombustibles se actualizarán en función de las subas que se apliquen en los surtidores de nafta y gasoil.
De todos modos, el ajuste que pretenden los etanoleros para acompañar sus costos asciende a más del 20%.
Adam, por su parte, criticó que esa actualización en función de la nafta se suponía que era una disposición de transición hasta que se reglamentara la nueva ley de biocombustibles aprobada en 2021.
«La ley que aún no fue reglamentada habla claramente de una fórmula que refleje costos más rentabilidad. Lo de la nafta era de transición hasta la reglamentación que nunca salió”, cuestionó Adam.
















































