El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) oficializó un nuevo marco regulatorio para la gestión de vacunas virales no vesiculares bovinas, abarcando desde su elaboración y depósito hasta su expendio y exportación. Esta normativa, plasmada en la resolución 61/2026, se inscribe en un plan de modernización que busca eliminar trabas burocráticas y mejorar la operatividad del organismo para ofrecer respuestas más veloces a las empresas del sector. Entre los antígenos alcanzados por esta medida se encuentran los virus causantes de la Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR), la Diarrea Viral Bovina (VDVB), el Rotavirus y el Coronavirus bovino, entre otros agentes respiratorios de gran impacto en la productividad ganadera.
Un aspecto central de la nueva ley es que solo se permitirá la inscripción de vacunas que contengan cepas virales con circulación actual en la Argentina, lo que garantiza que los productores apliquen productos con eficacia real sobre el terreno. En el caso específico de la Diarrea Viral Bovina, el organismo determinó que las formulaciones deben incluir obligatoriamente los subtipos dominantes 1a y/o 1b, pudiendo sumar el tipo 2, con el fin de asegurar una respuesta inmunitaria adecuada frente a las variantes prevalentes en los rodeos nacionales.

A pesar de la agilización administrativa, el Senasa mantendrá controles de seguridad e inmunidad a través de su Dirección de Laboratorio Animal. Cada serie, que deberá contar con un mínimo de 50.000 dosis, será sometida a rigurosas pruebas de esterilidad, inactivación y potencia antes de obtener el Certificado de Uso y Comercialización (CUC). Además, los productos aprobados llevarán una estampilla oficial numerada que certificará su validez por un año y brindará transparencia sobre su vencimiento y contenido.
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Finalmente, la normativa establece pautas estrictas de bioseguridad para el uso de estos insumos. Los productos con organismos genéticamente modificados deberán contar con el aval de la CONABIA, y los fabricantes estarán obligados a incluir advertencias claras en sus etiquetas. En este sentido, se desaconseja el uso de estas vacunas en reproductores machos, hembras gestantes o animales con estado sanitario desconocido, debido a los riesgos asociados a la infección transplacentaria o complicaciones en ejemplares persistentemente infectados. Con este paso, el Senasa busca equilibrar la facilitación del comercio con la máxima protección del estatus sanitario del país.


















































