La sanidad del rodeo es un factor clave, por lo cual es necesario un oportuno diagnóstico, cumpliendo los diferentes esquemas de vacunación, tratamiento, manejo y prevención.
La expectativa es que el rodeo nacional pueda acercarse lo más posible a un ternero por vaca por año. Sin embargo, aunque parece lejano este planteo, Sebastián López Valiente, profesional del INTA, aseguró que para aumentar el índice de destete “el primer gran desafío es lograr la mejor alimentación de la vaca durante todo el año, acompañado con políticas que favorezcan la inversión y el riesgo que implican las mismas”. Para eso, es necesario generar más forraje y complementarlo. “En algunos casos se trata de implantación de nuevas pasturas y en otros, de infraestructura –alambrados y aguadas– para administrar mejor el forraje del campo natural. En este punto, es necesaria una correcta evaluación de los recursos forrajeros en función de los objetivos del sistema o las posibilidades productivas de cada zona”.
Debido a la distribución territorial de la ganadería bovina en Argentina, la generación de tecnologías debe responder a una gran diversidad de condiciones ambientales y socio-económicas propias para cada territorio. La incorporación de las tecnologías debe ir acompañada por ciertas mejoras en el campo, como alambrado eléctrico para subdivisiones, pozos para asegurar la disponibilidad de agua, balanza para pesar la hacienda y distintos tipos de comederos. En campos bajos en tanto, es necesario tener en cuenta que la inversión aumenta, con respecto al desagüe de potreros como así también a la instalación de dormideros y sombras. A su vez, a medida que se complejizan los sistemas de producción, es necesario capacitar al personal, implementar un proceso de gestión y contar con asesoramiento técnico.















































