En solo una semana, la compañía Bioceres anunció dos noticias importantísimas vinculadas a la tecnología HB4, que a través de la inserción de un gen del girasol les confiere tolerancia a condiciones de estrés hídrico a semillas de soja y de trigo.
El viernes pasado, China -mayor consumidor mundial de soja- le dio su aval a este cultivo, y ahora llegó el turno de Australia, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de trigo, que también otorgó su autorización a “la venta y uso de alimentos” derivados de este cereal genéticamente modificado y que también es resistente a aplicaciones de glufosinato de amonio.














































