Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, y el Consejo del organismo decidieron este domingo la postergación del partido de vuelta de la final de la Libertadores 2018 con el objetivo de preservar la igualdad deportiva.
Domínguez informó que “no están dadas las condiciones y que por el bien del espectáculo”volvía a postergarse el encuentro entre River y Boca por la Copa Libertadores.
La nueva fecha de la final será analizada y decidida en una reunión el martes 27 a las 10 de la mañana con los presidentes de los clubes finalistas, Boca Juniors y River Plate.
El encuentro entre Rodolfo D’Onofrio (presidente de River), Daniel Angelici (presidente de Boca) y Domínguez se producirá en Asunción del Paraguay, donde se encuentra la sede de la Conmebol.
Recordemos que el sábado, a raíz del ataque al micro de Boca por parte de un grupo de simpatizantes del millonario a metros del Monumental, que produjo lesiones en varios futbolistas (Pablo Pérez fue el más afectado, con una úlcera en su ojo izquierdo), el encuentro pasó para este domingo.
Ahora se abre el interrogante de cuándo se disputará el encuentro.
El G20 condiciona la fecha
“Tengo un pedido por parte del Gobierno de Argentina para que el partido no se juegue en la semana del G20”, avisó Domínguez.
La cumbre entre presidentes se producirá entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre.
El pedido de Boca
El club de la ribera realizó una presentación ante la Confederación Sudamericana de Fútbol en la que pide la descalificación de su clásico adversario de la Copa Libertadores y, en consecuencia, quedarse con la corona de la competencia.
Según el escrito de 15 fojas que el propio presidente de Boca aceptó que presentó a la Conmebol, el club entiende que será desigual cualquier medida que tome el Tribunal de Disciplina que no sea similar al fallo de 2015, durante el episodio “gas pimienta”.
“La jurisprudencia de los órganos disciplinarios de CONMEBOL en hechos similares conducen a la descalificación de River Plate. En particular, en la decisión del expediente O/69/15 del 16 de mayo de 2015, siendo los clubes involucrados los mismos, Boca Juniors fue descalificado de la Copa Libertadores 2015, precedente que marca postura por parte de los órganos disciplinarios de Conmebol, frente a una agresión sufrida por los jugadores de un equipo que le impidieran jugar el partido en condiciones normales. Cualquier sanción diferente de la aplicada a Boca Juniors en el expediente citado generaría una clara e injusta desigualdad ante la ley, por lo cual el Club hizo expresa reserva de recurrir ante los órganos que correspondan”, subraya el escrito al que tuvo acceso Infobae.
Atento a esto, Boca concluyó en su solicitud al Tribunal “Que se apliquen sanciones al Club Atlético River Plate en los términos del Art. 18 del Reglamento Disciplinario de CONMEBOL, considerando la gravedad de las conductas y el carácter de reincidente”.






















































