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Paraná: las lavanderías trabajan a pleno

Algunas incrementaron los horarios de trabajo para cumplir con la alta demanda. Dicen que hay clientes que sólo llevan la ropa a secar para abaratar costos.o_1460607689

En la ciudad de Paraná, las lavanderías vienen trabajando a pleno con las lluvias y la humedad de estos días. Un canasto de ropa para lavar y secar que antes se entregaba de un día para otro, ahora puede demorar hasta tres días.

Los lavaderos de ropa están trabajando a pleno, desde la puerta de los locales se observan las bolsas transparentes con la ropa doblada, lista para entregar, otras apiladas para ser acomodadas y las máquinas funcionando, que según afirman lo hacen todo el día.

Tras días y días de acumular ropa, de improvisar espacios de secado en todos los ambientes de la casa y de sudar con los calefactores prendidos en pleno otoño, muchos vecinos se rindieron y fueron a buscar auxilio a los lavaderos.

Testimonios

Lucas, de Lavadero Belgrano, -ubicado en calle Belgrano 306-, comentó que “en estos días se incrementó mucho el trabajo”.

En cuanto a los precios aseguró que un canasto de lavado y secado cuesta 60 pesos, dijo que “los precios se mantuvieron, no nos aprovechamos de la situación”. Añadió que “por estos días la gente busca lavar toallas, toallones, sábanas y ropa de trabajo. Ahora estoy con tres días de demora por la cantidad de ropa que tenemos”.

Lucas comentó que “no amplié el horario de atención, pero sí el de trabajo nuestro, estamos todo el día”.

“Veníamos de un período sin lluvia, bastante flojo y ahora con esto remontamos. El trabajo en la temporada otoño-invierno es constante, tranquilo, no como en estos días”.

En tanto, Vanina, de Lavadero Pompas, -de calle Illia 96-, dijo que “generalmente hay mucho trabajo pero ahora hay el triple. Han pasado otros años en los que ha habido mucho trabajo, pero como este mes nunca”.

Vanina confió: “Tuve que ampliar el horario por la cantidad de espacio y de máquinas que hay, tengo que sí o sí ampliar el horario para poder abarcar más trabajo. Acá igual siempre se trabaja mucho por la zona en la que estoy, pero en otoño-invierno se trabaja más. Hace 10 años que estoy acá, ya tengo mis clientes”.

A modo de anécdota, recordó: “El lunes me llamó un cliente y me dijo ‘hace tres días que tengo la ropa colgada’, le dije que la baje y la traiga. Ahora estoy dando turnos para el sábado, para entregar la ropa”.

Sobre cuáles son las prendas que más lleva la gente, indico que” se traen muchas toallas, jeans, toda la ropa gruesa que es lo que más demora en secarse. Hay muchos que prefieren lavar en su casa con su jabón, algunos lavan a mano, traen centrifugado y acá se seca. Esto sale más barato, y sale más rápido, demora unos 45 minutos, podés dar una vuelta por el centro y después buscás tus cosas”.

Sobre los precios manifestó que se incrementaron en el último tiempo, “por los aumentos que tengo en los gastos fijos, pero no demasiado y siempre manteniendo precios acorde al servicio”.

Un canasto de lavado y secado sale 60 pesos y el de secado solamente cuesta 45 pesos. La carga es similar a la de un lavarropa común.

Una buena opción

Claudia, de Lava que te lava, en calle Urquiza 94, afirmó que “por suerte, hay mucho trabajo, hay que aprovechar. Con todos los años que tengo en esto, puedo decirte que siempre pasa lo mismo, cuando llueve nadie sale al principio, pero cuando te empezás a acostumbrar y ves que no hay opción, buscás solucionar las cosas de otra manera, y una es el lavadero”.

En cuanto los precios indicó que “un canasto de secado solo sale 40 pesos, y si es lavado y secado, 60 pesos”.

Asegura que no subió los precios. “Tengo mi clientela, yo los mimo y los cuido, no aprovecho la ocasión por eso no aumenté los precios, gano porque trabajo más, no porque aumenté los precios.

En estos días vinieron los clientes de siempre y otros nuevos. También ‘eché’ algunos porque no soporto la mala educación, viene gente con muchas prepotencias”.
Tuve que sumar horas de trabajo a puertas cerradas, me tocó el bautismo del nieto en el medio.

Arrancó bien abril. En el verano es menos el trabajo, es más tranquilo pero va en los años y en la atención. Me mudé 20 cuadras (estaba en calle San Juan y Rosario del Tala) y la gente sigue viniendo”. (El Diario)

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