La República Democrática del Congo intentó replicar exactamente la misma receta táctica que le había permitido rescatar un empate ante Portugal. Los africanos se plantaron en Guadalajara con un esquema ultradefensivo: una línea de cinco defensores, otra de tres mediocampistas bien pegada por delante, Yoane Wissa flotando como enganche y Cédric Bakambu batallando en absoluta soledad contra toda la defensa rival. Sin embargo, lo que funcionó contra los europeos falló rotundamente ante el mediocampo de la Selección Colombia, cuya precisión, velocidad y juego asociado resultaron infinitamente superiores.

Gustavo Puerta, Jhon Arias, Luis Díaz y James Rodríguez hicieron circular el balón con una velocidad que dejó sin respuestas a los congoleños. En las tribunas, más de 35 mil hinchas cafeteros empujaban al ritmo del «Dale tricolor…», contagiados por un equipo que parecía estar más cerca de anotar el segundo gol que el primero. Colombia atacó por todos los frentes: desbordó por la izquierda, insistió por la derecha y buscó el desequilibrio individual con los enganches hacia adentro de Díaz y James, pero la pared africana resistía. La jugada más clara de la primera mitad nació de una posesión descomunal donde la tocaron todos, de izquierda a derecha, y que terminó con un derechazo desviado de Daniel Muñoz. El propio lateral derecho volvería a ser protagonista minutos después al conectar dos cabezazos letales que terminaron en la red, aunque el VAR ahogó el grito de gol de manera milimétrica.
Con el correr de los minutos, la intensidad del juego empezó a mermar debido al desgaste físico y el arquero congoleño, Lionel Mpasi, comenzó a dar mayores garantías bajo los tres palos. Ante el bache futbolístico, las tribunas del estadio exigieron a unísono el ingreso de Juan Fernando Quintero para aportar la cuota de magia necesaria que rompiera el cerrojo rival.

Lorenzo escuchó el pedido del público y la recompensa no tardó en llegar. El ingresado Quintero frotó la lámpara y metió un pase entrelíneas para Jhon Córdoba, quien aguantó la posición con jerarquía a pesar de que la pelota se abría demasiado. La jugada continuó y el balón le quedó nuevamente a Daniel Muñoz, quien con un zurdazo y una carambola milagrosa rompió el maleficio para poner el ansiado 1-0. En los minutos finales, Colombia terminó replegada y sufriendo el acoso desesperado de Congo, sellando una victoria donde mereció ganar por una diferencia mucho más abultada.


















































