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Diputados dio media sanción al «Súper RIGI» y convirtió en ley el pago a los últimos holdouts

El oficialismo logró aprobar el nuevo régimen que busca atraer inversiones tecnológicas superiores a los 1.000 millones de dólares con fuertes beneficios fiscales. Además, se destrabó el conflicto con los acreedores pendientes del default de 2001.

Diputados dio media sanción al «Súper RIGI» y convirtió en ley el pago a los últimos holdouts

En una jornada legislativa clave para el rumbo económico del Gobierno, la Cámara de Diputados aprobó este miércoles el proyecto de ley que establece el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido formalmente como «Súper RIGI». La iniciativa obtuvo 130 votos a favor, 106 en contra y 7 abstenciones, entre las cuales se destacó la de la diputada Lourdes Arrieta.

Durante la misma sesión, el oficialismo sumó otro triunfo político al convertir en ley la autorización para ejecutar el plan de pago definitivo a los últimos «holdouts» que aún mantenían reclamos judiciales por la deuda defaulteada en 2001. Esta medida fue respaldada por 139 votos afirmativos y 97 negativos. Minutos antes del cierre de la jornada, la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, se hizo presente en uno de los palcos del recinto, donde fue recibida con aplausos por los legisladores del bloque oficialista.

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A diferencia del RIGI original, orientado a los recursos naturales y la infraestructura básica, esta nueva normativa busca cambiar la matriz productiva argentina promoviendo el desembarco de tecnología de punta y proyectos comerciales inéditos en el territorio nacional.

Las claves del nuevo esquema impositivo y aduanero

El proyecto de ley aprobado detalla los siguientes requisitos y beneficios para las corporaciones que se sumen al programa:

  • Monto mínimo y plazos: Las inversiones deberán ser obligatoriamente superiores a los USD 1.000 millones por proyecto. Para mantener los beneficios, las empresas tendrán que ejecutar al menos el 20% del total comprometido durante los dos primeros años.

  • Impuesto a las Ganancias: Se reduce la alícuota general de este impuesto del 25% (fijada en el RIGI anterior) al 15% para las firmas del nuevo régimen.

  • Amortización acelerada: Se permite un esquema ágil para amortizar bienes de capital, distribuido en un 60% el primer año, un 20% el segundo y el 20% restante el tercer año.

  • Tratamiento de pérdidas y ganancias: Las corporaciones podrán deducir sus quebrantos fiscales sin límite de tiempo. Además, tendrán la posibilidad de transferir dichos quebrantos a terceras empresas una vez pasados los cinco años del inicio del proyecto. El impuesto sobre la distribución de dividendos y utilidades se reduce a un 3,5%.

  • Comercio exterior: El régimen garantiza arancel cero de manera absoluta para las importaciones de insumos o maquinaria, así como retenciones del 0% para todas las exportaciones generadas por la actividad.

  • Alivio impositivo local: En las provincias que decidan adherirse a la ley, el Impuesto sobre los Ingresos Brutos tendrá un techo del 0,5%. Asimismo, queda prohibido el cobro de tasas municipales que se calculen sobre las ventas de estas compañías.

  • Proveedores nacionales: A diferencia del esquema tradicional (que exige contratar un 20% de proveedores argentinos), el Súper RIGI elimina por completo ese piso obligatorio y prohíbe que el Estado imponga compras locales bajo condiciones comerciales menos favorables que las del mercado global.

  • Dólares y estabilidad: Se mantiene el esquema de libre disponibilidad progresiva de las divisas obtenidas por exportaciones (20% el primer año, 40% el segundo y 100% a partir del tercero) y se otorga una garantía de estabilidad regulatoria y fiscal por 30 años.

Sectores que quedarán alcanzados por la ley

El «Súper RIGI» deja de lado la minería, el petróleo y el gas para enfocarse de manera exclusiva en actividades de la denominada economía del futuro:

  • Desarrollo de inteligencia artificial y centros de datos globales (data centers).

  • Diseño y fabricación de semiconductores o microchips.

  • Proyectos de biotecnología avanzada.

  • Producción a gran escala de baterías de litio.

  • Desarrollo de infraestructura digital avanzada y generación de energías renovables.

Tras obtener el respaldo de la Cámara baja, el proyecto de ley fue girado formalmente al Senado de la Nación, donde el Poder Ejecutivo buscará su sanción definitiva en las próximas semanas.

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