La Cámara de Diputados de la Nación no logró avanzar con la sesión especial que pretendía interpelar al Jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, debido a la falta de quórum. La parálisis legislativa se consolidó tras una estrategia articulada entre las bancadas de La Libertad Avanza, el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR), quienes decidieron no bajar al recinto.
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En diálogo con el programa que conduce el director de Informe Litoral, Gonzalo Schmidt en Canal 6 ERTV, el analista político Nicolás Massano consideró que este escenario representa un retroceso institucional. «Lo que sucedió no es saludable para la institucionalidad del país, para el mantenimiento de la República, ni para la transparencia de cómo el Poder Ejecutivo aplica las políticas públicas hacia la sociedad», sentenció el especialista.
El laberinto de los reglamentos frente a la Constitución
Al analizar los motivos formales detrás del faltazo opositor, Massano explicó que el argumento esgrimido tanto por el PRO como por el radicalismo giró en torno a supuestas fallas de procedimiento por parte del bloque convocante (vinculado al kirchnerismo). «Sostienen que primero debió haber dictamen de una comisión antes de tratar la interpelación, amparándose en la tradición de los reglamentos internos», puntualizó.
Sin embargo, el analista aclaró que «la Constitución Nacional, en su artículo 101, no obliga a que este tipo de interpelaciones pase exclusivamente por una comisión; simplemente establece que se requiere la mayoría absoluta de los miembros de la Cámara». Para Massano, detrás de la rigidez reglamentaria se esconde una decisión netamente política: «El PRO busca no darle al kirchnerismo la oportunidad mediática de sacar o desgastar a Adorni. Al final, por no querer hacerle el juego al kirchnerismo, le terminan haciendo el juego a La Libertad Avanza, sosteniendo a un funcionario que está siendo investigado».
Moción de censura: una herramienta poco utilizada
Consultado por la naturaleza legal del reclamo, el politólogo precisó los alcances de una eventual «moción de censura», una figura incorporada en la reforma constitucional de 1994.
«El Congreso no puede echar por sí mismo a un ministro ordinario mediante este mecanismo, pero sí tiene la facultad exclusiva de remover al Jefe de Gabinete. Es un procedimiento puramente institucional que requiere la mayoría absoluta de los miembros presentes de ambas cámaras», detalló Massano, diferenciándolo del juicio político clásico, el cual se reserva para figuras como el Presidente de la Nación.
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El factor tiempo y el impacto en el Gobierno
Para el analista, la caída de la sesión parlamentaria le da un «oxígeno clave» al funcionario de la administración central. «Adorni con esto gana tiempo. Recordemos que estuvo dos meses para presentar su declaración jurada y un mes para admitir públicamente que había cometido errores en ella. Lo que más necesita hoy no es preparar su defensa, sino corregir su situación», apuntó.
Finalmente, Massano advirtió sobre el «enamoramiento» o férreo respaldo del presidente hacia el Jefe de Gabinete, señalando que la falta de claridad en torno a las sospechas que pesan sobre el funcionario daña la legitimidad gubernamental. «Más allá de si uno está a favor o en contra del Gobierno, la situación afecta la estabilidad y la imagen del país porque desencadena internas y frena proyectos clave. Hoy la prioridad de la dirigencia debería ser la estabilidad política y económica, y no los cálculos para las próximas elecciones», concluyó. (Informe Litoral)

















































