La Prestación por Desempleo gestionada por ANSES constituye un respaldo económico fundamental para los trabajadores en relación de dependencia que han perdido su empleo sin que fuera su responsabilidad, ya sea por despido sin causa o finalización de contrato. Este beneficio no solo ofrece un alivio financiero temporal, sino que busca preservar los derechos previsionales del trabajador mientras se reinserta en el mercado laboral. Una de las características más importantes de esta asistencia es que el período durante el cual se cobra la prestación continúa computándose como antigüedad jubilatoria, y el beneficiario mantiene el acceso a las asignaciones familiares y a su obra social.

Para acceder a este beneficio, es indispensable iniciar el trámite ante la Administración Nacional de la Seguridad Social dentro de un plazo de 90 días desde la fecha en que se produjo la desvinculación laboral. Los interesados deben reunir documentación clave, que incluye el DNI, el telegrama de despido o documento que acredite la finalización del contrato, y los comprobantes de aportes. El trámite puede realizarse de manera online a través de la sección de Atención Virtual en el sitio oficial de ANSES, ingresando con CUIL y Clave de la Seguridad Social, o bien de forma presencial solicitando un turno previo en una oficina del organismo.
El monto que se percibe se calcula en base al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) vigente y a la situación particular del trabajador, incluyendo su mejor sueldo promedio de los últimos seis meses previos al despido y la cantidad total de aportes realizados. Para febrero de 2026, con un SMVM fijado en aproximadamente $346.800, la prestación tiene un monto mínimo equivalente al 50% de ese valor y un máximo que alcanza el 100%. De esta manera, el monto mínimo de la prestación es de $173.400, mientras que el tope máximo llega a $346.800, aunque el importe exacto dependerá del cálculo individual de cada beneficiario al momento de aprobarse el beneficio.




















































