El cuerpo de Guardavidas de Paraná finalizó exitosamente el proceso de reválida anual, un requisito indispensable para la habilitación del personal que operará en la temporada estival. La evaluación, coordinada por la Dirección General del Borde Costero, busca asegurar la máxima preparación del equipo para responder a emergencias acuáticas.
Amalia Ferreira, directora general del Borde Costero, subrayó la importancia del proceso, especialmente en el contexto fluvial: “Es fundamental que tengamos gente preparada, por eso el municipio insiste mucho en la reválida para el río”.
El ejercicio central de la reválida consistió en una exigente prueba de resistencia: una tirada a nado que abarcó la distancia desde el balneario Thompson hasta el balneario municipal. Ferreira agregó que los guardavidas que superaron esta instancia serán asignados a diferentes piletas y campings de la ciudad, además de las playas, lo que amplía el alcance de la seguridad.
Nivelación de conocimientos y tradición fluvial
Por su parte, Juan José Scevola, director de la Federación Argentina de Guardavidas en Entre Ríos, explicó que el proceso comenzó el jueves con capacitaciones intensivas en RCP y primeros auxilios para nivelar los conocimientos de todos los participantes.
Scevola destacó la especificidad de las pruebas para el contexto local: “Vemos cómo estamos preparados y qué guardavidas podemos tener en nuestras playas”. Además, resaltó que la inclusión de pruebas en el río es una tradición clave que mantiene altos los estándares de seguridad para los bañistas.
Entre los participantes se encontraba Belén Alonso, guardavida de la playa municipal, quien compartió su experiencia: “Me recibí en 2022 en el Instituto del CAE y comencé a trabajar en Bajada Grande. Esta temporada la hice en la playa municipal”.



















































