«Se está poniendo bravo, la cosecha se seca, las pasturas también, falta el agua para los animales. Calor agobiante pero no queda otra, los animales necesitan agua». Así describe la situación un productor agropecuario de la zona de Distrito Doll, en el departamento Diamante.
La escasez de precipitaciones se comenzó a sentir a mediados del verano, en especial durante febrero y lo que va de marzo. Si bien hubo algunas lluvias, no fueron suficientes y con los largos días de sol rápidamente se adsorbió la humedad de los suelos.
Tal como describió el productor, la falta de lluvia afecta tanto a los cultivos -como la soja-, como así también a las pasturas para la ganadería o lechería y los propios cursos de agua de donde bebe el ganado; arroyos, lagunas o tajamares.






















































