El centro de la capital venezolana se convirtió esta noche en escenario de pánico y confusión. Alrededor de las 8:00 pm (hora local), se registraron fuertes detonaciones y ráfagas de disparos de largo alcance en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, provocando corridas y el cierre inmediato de comercios en la zona.
Según los reportes preliminares, la situación se desencadenó cuando varios drones no identificados fueron detectados sobrevolando el perímetro de seguridad de la sede del Ejecutivo. En respuesta, unidades de la Guardia de Honor y sistemas de defensa antiaérea abrieron fuego para neutralizar los dispositivos, lo que generó el estruendo que se escuchó en gran parte del casco central.
Este episodio de violencia ocurre en un momento crítico para el país, apenas horas después de que Delcy Rodríguez asumiera la presidencia interina ante la Asamblea Nacional. La transición se produce tras la reciente captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas especiales, un hecho que ha dejado al régimen en una situación de extrema fragilidad.
Ante la posibilidad de un ataque coordinado o una incursión mayor, las autoridades ordenaron:
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Evacuación inmediata de los principales ministerios y entes públicos.
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Despliegue de vehículos blindados y patrullaje de hombres armados en las calles adyacentes a Miraflores.
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Restricción total del tránsito en las avenidas que conectan con el centro de poder.
Mientras el estruendo de las armas retumbaba en Caracas, desde Washington, el legislador Mike Johnson defendió los operativos recientes en la región, aunque aclaró que Estados Unidos no mantiene fuerzas de ocupación en territorio venezolano.
Hasta el momento, fuentes cercanas al Palacio aseguran que la situación ha sido «controlada», aunque el área permanece bajo un estricto cerco militar y la población se mantiene en alerta ante nuevos enfrentamientos.






















































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