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Ramírez: ciudadano denuncia contaminación sonora

Un vecino de esa ciudad del departamento Diamante se queja por «los ruidos molestos» y denuncia falta de control por parte del anterior y el actual gobierno municipal. ramirez-canchita

Los ruidos molestos constituyen una contravención cuya regulación es competencia de las municipalidades. En localidades de la provincia, como por ejemplo en Paraná, el Digesto Municipal establece distintas penas, de acuerdo a si la molestia proviene de un vecino o si surge de una actividad comercial. La música de las fiestas o de un gimnasio; las discusiones, las bocinas, las sirenas, el escape de las motos o de los autos, y las alarmas, pueden convertirse en una pesadilla. Seguramente, en la ciudad de General Ramírez también existen, pero según denunció a AIM el ciudadano Raul Erhardt, no se cumplen. Advierten sobre la falta de controles del Estado.

En diálogo con esa Agencia, el vecino explicó que su intención no fue jamás realizar el reclamo a través de un medio de comunicación, pero indicó que, a pesar que a veces lo hizo en nombre propio y otras con otros ciudadanos, efectuó el reclamo por las vías correspondientes, es decir, en la municipalidad, hasta ahora, sin resultado.

Aunque en general los ruidos molestos están tipificados como faltas, no hay reglas claras sobre esta problemática, y la mayoría sortea con facilidad los límites establecidos, por la falta de controles del Estado.

Un padecimiento sin fin

Erhardt realizó un racconto de su padecimiento: “Desde el 31 de mayo de 2012 vivo con mi familia en calle Islas Malvinas 59; una de las primeras tareas realizadas fue levantar los tapiales derecha, izquierda y fondo de la propiedad, absorbiendo íntegramente sus costos. Un lado del tapial quedó como límite de una cancha de Futbol 5, aledaño a mi terreno y a escasos metros de mi dormitorio. Lamentablemente, el 20 de diciembre de 2013, la municipalidad de Ramírez autorizó el funcionamiento de esta actividad, muy molesta, que funciona en horarios nocturnos, de descanso normal para cualquier trabajador”.

En la habilitación se expresó claramente que “deberá respetarse estrictamente el horario entre las 16 y 24 horas, la prohibición del expendio de bebidas alcohólicas, como también la difusión de música mediante equipos de sonido”. Sin embargo, lo que se estableció, no se cumple.

Según opiniones de médicos y psicólogos, se necesitan ocho horas de descanso en horario nocturno, pero en Ramírez, no es posible. Erhardt afirmó que “después de un día de trabajo uno busca llegar a su casa para descansar, recomponer fuerzas para la próxima jornada, leer o simplemente disfrutar en el patio al aire libre, pero en las condiciones actuales, bajo la influencia de potentes reflectores, ruidos, gritos, e insectos que no permiten abrir la puerta del fondo, y que al día siguiente hay que limpiar; por eso no es posible descansar como corresponde”.

Un poco de historia

El 11 de noviembre de 2013, el ciudadano pidió al entonces intendente Edelmiro «Piri» Krämer, la relocalización del emprendimiento “por estar ubicado en una zona residencial y prácticamente en nuestro patio. Mencioné como ejemplo la canchita del Club Racing -ubicada en otro sector de la ciudad-, distante a más de 20 metros de una vivienda. Hay legislación respecto a relocalizaciones, como los depósitos de agroquímicos (ordenanza 1746/2005), y también otra norma que establece la distancia entre estos emprendimientos y el Hospital, por ejemplo, a 100 metros de un centro asistencial”.

El vecino explicó que, así como en otras ciudades de la provincia los habitantes viven encerrados por la inseguridad, en Ramírez “debemos hacerlo por la contaminación sonora”.

La presentación efectuada al municipio tuvo resultados negativos. Antes, el 29 de marzo de 2013, “solicitamos al Concejo Deliberante la sanción de una norma que contemple estas canchas, informando de los problemas que podrían surgir en el vecindario y de posibles gastos al erario público por demandas judiciales. Esa acción se complementó con el envío de un Código de Ordenamiento Territorial y Ambiental de una ciudad vecina, ya que los ediles adujeron desconocer estas normas en Entre Ríos”.

Posteriormente, los vecinos colaboraron con concejales de la Alianza Ramirense en la redacción de un proyecto de ordenanza sobre funcionamiento de canchas de fútbol 5, que fue rechazado: el bloque del Partido Justicialista, y la abstención del Peronismo Federal hicieron que los votos de la Alianza no alcanzaran para la sanción de esta norma. “Hay que recordar que los concejales Roberto Riffel y Carlos Troncoso integraban aquel bloque de la oposición, que hoy sí tiene una amplia mayoría, pero hasta la fecha no lo consideraron, a pesar que se les envió el borrador respectivo”, dijo Erhardt. También precisó que, sobre los horarios de cierre, se enviaron comunicaciones a Krämer y al inspector Adrián Schild en 2014 y 2015, sin resultados concretos.

Cambiemos también hace oídos sordos

Erhardt denunció que el actual presidente municipal Gustavo Vergara (Cambiemos), así como los funcionarios Flavia Pamberger y Pablo Omarini, y los concejales Roberto Riffel y Carlos Troncoso “conocen bien el tema. Lo que llama la atención es que cuando estos concejales eran oposición, manifestaban su apoyo y consentían que esta cancha debía estar radicada en otro lugar, pero resulta que ahora que tienen una amplia mayoría, con el Ejecutivo del mismo partido (Cambiemos) tienen otra posición. Esa actitud produce una sensación de desazón, desaliento, y defraudación. Quiero alertar que son muy jóvenes para tomar esas posiciones, aunque no quiero pensar que están solo allí por sus sueldos. Las prioridades de los habitantes deben ser las prioridades de los gobiernos, ya que si fuese de otra manera, estamos en problemas”.

Un reclamo sin receptor

Erhardt denunció que para conocer detalles de la habilitación y las condiciones de la actividad, más de cuatro veces le solicitaron al anterior presidente municipal, verbalmente o por o mail, respuesta a estos puntos, y señaló que además, ahora también se enviaron dos notas al actual intendente, pero igualmente “quedó la sensación de desatención. Para terminar, llamé varias veces a los inspectores municipales para advertirles sobre los horarios de cierre, aparentemente sin consecuencias ulteriores”.

¿Vecinos protegidos?

El ciudadano sembró la duda y consideró que tiene el derecho a preguntarse si habrá ciudadanos protegidos. También se preguntó: “¿Es mi obligación vigilar todas las noches para avisar a los inspectores del sobrepaso en el horario? Para hacerlo más claro: no se cumple ni el límite de horario ni la prohibición de el expendio de bebidas alcohólicas. ¿Podría haber incumplimiento de los deberes de funcionario público?”.

El vecino recordó desde principios de este año hasta la fecha se prometió la sanción de una ordenanza que reglamente estas actividades, pero dijo que hasta ahora, “solo es eso: una promesa…Rogamos al Altísimo que ilumine a los concejales y Ejecutivo para darle un fin a este suplicio”.

Erhardt aclaró que no existe ninguna animosidad hacia los concurrentes de la canchita, ni a sus dueños, pero advirtió que defenderá sus bienes y su salud, “sin claudicar, a pesar de haber gastado algunos pares de alpargatas yendo y viniendo al municipio”.

Dormir menos no es bueno

Una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensylvania de Estados Unidos, asegura que dormir seis horas al día es igual a no dormir. Ese tiempo de descanso generaría los mismos déficits cognitivos que el que sufren las personas que no pegan un ojo durante dos días seguidos. Este déficit del sueño se transforma en agotamiento, mal humor pero sobre todo, en baja del rendimiento.

Al consultarle a la psicóloga Vanesa Bolemberg si es lo mismo dormir de noche o de día, indicó: “No, no es lo mismo. Los seres humanos tenemos un ritmo de sueño y vigilia que, cuando se ve alterado, provoca que aparezcan algunos trastornos…Las condiciones para un buen descanso se dan en el horario nocturno, primero porque pareciera que los estímulos menguan cuando esta oscuro, y segundo, porque a los que vivimos en ciudades, el cúmulo de sonidos disminuye por la noche y eso posibilita un mejor dormir”.

Respecto a la cantidad de horas necesarias para el sueño, indicó: “Lo ideal es dormir ocho horas para lograr la reparación que el cuerpo y mente necesitan… Dormir no es solo porque tenemos ganas, sino que nos asegura las posibilidades de seguir estables en lo emocional, lo intelectual y lo físico”. (AIM Digital)

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